Una casa que también envejece con nosotros
Pensar en un hogar inteligente no debería comenzar por los dispositivos, los sensores o los asistentes de voz. Debería comenzar por una pregunta mucho más sencilla: ¿seguirá ayudándonos esta casa a vivir como queremos dentro de diez, veinte o treinta años?
En una sociedad longeva, la vivienda deja de ser únicamente el lugar donde transcurre la vida. Puede convertirse en una de las principales infraestructuras para conservar la autonomía, la seguridad y la capacidad de decidir.
