BIENESTAR PREMIUM

Cuidarnos no debería consistir únicamente en intentar vivir más años. También debería ayudarnos a vivir mejor los que ya estamos viviendo.

La longevidad ha convertido la prevención en una parte cada vez más importante de nuestra relación con la salud. Nos hacemos revisiones, vigilamos determinados indicadores, cuidamos la alimentación, hacemos ejercicio y disponemos de tecnologías capaces de registrar aspectos de nuestro cuerpo que hace apenas unos años solo conocíamos durante una consulta médica.

Prever importa. Detectar un problema a tiempo, conservar capacidades o reducir determinados riesgos puede cambiar muchos años de nuestra vida. Pero existe el peligro de convertir el bienestar en una preparación permanente para el futuro, como si todo lo que hacemos hoy tuviera que justificarse por la posibilidad de llegar en mejores condiciones a una edad cada vez más avanzada.

Cuidarnos también tiene que tener sentido ahora.

Dormir mejor, movernos con menos dolor, conservar fuerza y movilidad, comer de una manera que nos resulte saludable y agradable, sentirnos bien con nuestro cuerpo o disponer de herramientas que nos ayuden a conocerlo pueden mejorar nuestra vida cotidiana antes de convertirse en cualquier promesa de longevidad.

En BIENESTAR PREMIUM observamos ese territorio desde cuatro perspectivas. Cuidado personal aborda aquellas decisiones relacionadas con nuestro cuerpo, nuestra imagen y el bienestar cotidiano. Nutrición avanzada explora cómo alimentación, conocimiento y nuevas propuestas pueden ayudarnos a cuidar la salud sin convertir cada comida en una prescripción. Tecnología wearable y monitoreo analiza las posibilidades —y también los límites— de medir cada vez más aspectos de nuestra actividad y nuestro organismo. Y Terapias no farmacológicas reúne intervenciones que pueden contribuir al bienestar, la funcionalidad o la autonomía sin confundir lo no farmacológico con lo alternativo ni sustituir tratamientos necesarios.

La palabra premium tampoco pretende describir un nivel de precio. Nos interesa más como una exigencia de calidad, criterio y personalización. Un producto caro no mejora necesariamente nuestra vida, del mismo modo que una nueva tecnología, una terapia de moda o una promesa de bienestar no adquieren valor simplemente porque se presenten como innovadoras.

En un mercado que crece alrededor de la longevidad será especialmente importante distinguir entre aquello que amplía nuestras posibilidades y aquello que explota nuestros temores. Vivir más se ha convertido en una poderosa promesa comercial, y alrededor de ella aparecen dispositivos, alimentos, tratamientos, servicios y discursos que conviene observar sin entusiasmo automático pero también sin desconfianza sistemática.

No necesitamos convertir nuestro cuerpo en un proyecto sometido a optimización permanente. Podemos querer prevenir enfermedades y, al mismo tiempo, disfrutar de una comida. Podemos medir nuestra actividad sin vivir pendientes de una pantalla. Podemos intentar conservar capacidades sin interpretar cada cambio asociado al paso del tiempo como un fracaso que debemos corregir.

El bienestar no debería obligarnos a vivir pendientes del futuro. También tiene que hacer más habitable nuestro presente.

Ese es el territorio de BIENESTAR PREMIUM: cuidar la salud, el cuerpo y nuestras capacidades con información y criterio, incorporando aquello que realmente nos ayuda y recordando que la longevidad no empieza algún día.

Ya forma parte de la vida que estamos viviendo.