PROPÓSITO ACTIVO

Tener más tiempo por delante no significa tener que llenarlo. Significa poder decidir qué queremos hacer con él.

Durante mucho tiempo la vida adulta ha estado organizada alrededor de etapas bastante previsibles. Estudiar, trabajar, formar una familia, jubilarse. La longevidad está haciendo que esas fronteras sean mucho menos claras. Podemos vivir décadas después de abandonar nuestra ocupación principal y, al mismo tiempo, cambiar de trabajo, aprender algo nuevo o comenzar un proyecto a edades que antes parecían reservadas para retirarse.

Eso no significa que necesitemos encontrar una nueva misión para justificar cada año que vivimos. Una vida más larga no debería convertirse en otra obligación de permanecer permanentemente activos, productivos o útiles. También podemos querer descansar, disponer de nuestro tiempo o simplemente dejar de organizar la vida alrededor del trabajo.

Pero tener más años abre posibilidades que merece la pena observar.

En PROPÓSITO ACTIVO nos interesan cuatro de ellas. Aprendizaje aborda la posibilidad de seguir descubriendo conocimientos y capacidades sin que aprender tenga necesariamente una finalidad profesional. Emprendimiento silver observa a quienes deciden iniciar proyectos cuando ya acumulan experiencia, contactos y una trayectoria previa. Mercado laboral analiza cómo están cambiando las carreras profesionales, la jubilación y la presencia de distintas generaciones en el trabajo. Y Voluntariado explora otras formas de participar, compartir experiencia y contribuir a la comunidad fuera del empleo remunerado.

La cuestión no es prolongar indefinidamente nuestra vida laboral ni convertir la jubilación en una segunda carrera profesional. Tampoco asumir que disponer de tiempo obliga a utilizarlo de una manera socialmente útil. El propósito puede estar en un proyecto ambicioso, pero también en aprender por curiosidad, colaborar unas horas, transmitir conocimientos o recuperar algo que durante años no encontró espacio.

En una sociedad longeva tendremos que acostumbrarnos a trayectorias menos lineales. Habrá personas que trabajen durante más tiempo porque quieran hacerlo y otras porque lo necesiten. Algunas emprenderán después de los 60; otras cerrarán definitivamente esa etapa. Habrá quien vuelva a estudiar, quien participe en su comunidad y quien descubra que su principal conquista consiste precisamente en tener tiempo que ya no necesita justificar ante nadie.

Una vida con propósito no es una vida permanentemente ocupada. Es una vida en la que todavía podemos elegir a qué merece la pena dedicar nuestro tiempo.

Ese sería el territorio de PROPÓSITO ACTIVO: no decirnos qué debemos hacer con los años que tenemos por delante, sino observar las nuevas posibilidades que aparecen cuando aprendizaje, trabajo, participación y edad dejan de seguir un único itinerario.